martes, 3 de febrero de 2015

Travesia lisera en el Salado.

 
Nuestro compañero de aventuras de pesca, Alfredo “Hombres de Pesca Ruggero” nos propuso salir a buscar las tan difíciles
Lisas y sin vueltas aceptamos el convite.  Para poder abordar la zona de pesca, era necesario contar con una embarcación así que prepara el “MARACA I” y para allá salimos.
Alfredo me paso a buscar a las 05:00 am por casa, cargamos el bote y el resto del equipo y pasamos a buscar a José, que ya nos estaba esperando.

La ruta estaba cargada, pero muy transitable, y entre mate y mate,  a eso de las 07:00 am, estábamos arribando al lugar de pesca.  Armamos el bote, lo cargamos como si nos fuéramos a mudar, y partimos…

El día estaba espectacular, algo de brisa fresca, el sol a pleno y las ganas de “pinchar” una lisa no podía esperar más.
Después de navegar un rato el Salado, Alfredo ve un bahía que le parece prometedora y ahí paramos.

Dejamos el bote amarrado a la orilla y caminamos con los equipos un 100 ó 150 metros, para intentar los primero lances.
Se veía muchísima actividad, las lisas saltaban por todo el río, pero en nuestro caso, el pique se hacía rogar.

No pasaba lo mismo que con otros pescadores que a 100 metros nuestros pinchaban una tras otra y hasta dobletes!!!


 Lo conversaba con José, porque Alfredo se alejo de nosotros unos 200 metros,  y yo quería saber cuál era la diferencia, en los equipos, carnada, o técnica y me fui a verlos.

Los tipos no paraban de sacar lisas una tras otra. Los equipos, líneas y carnada eran las misma, la diferencia, el lugar.
Allí el lugar era playo con 50 ó 1 metro de profundidad y casi sin correntada, nosotros, en cambio teníamos que acompañar la línea caminando por la costa.

De todos modos yo no pescaba lisas, pero no paraba de sacar patíes, bagres, carpas y dientudos.
En eso vuelve Alfredo, comentándonos que hay había sacado dos lisas, para que nos cambiáramos de lugar. José no estaba muy de acuerdo y quería esperar las lisas en el lugar donde estábamos, cosa que yo compartía, porque el calor, los tábanos y mover todo el campamento nuevamente, era agobiante, pero como “la pesca es más fuerte” para allá nos movimos.

José tuvo que pedirle disculpas a Alfredito, porque el primer tiro que hizo clavo una hermosa lisa, que un rato después se convirtió en otra más, yo en esa zona no tuve suerte.  Alfredo al ver que con mi equipo de pejerrey no llegaba tan lejos, me armo un equipo de él más potente, y con ese sí clave mi primer lisa, un lizon!!! Que lo disfrute a pleno.

Si hicieron como las 14:00 hs. y con el sol a pleno, paramos a comer unas empanadas que preparo José y un matambre de pollo que preparo la señora de Alfredo, un manjar!!!


A José se le negaban las lisas, pero no así los pejerreyes, hasta que en un momento dice, voy a tirar para la tarucha. Armo una línea con boya “plop” y al minuto de caer al agua ya tenía pique  de una lida tarucha.  Yo hice lo propio y también arme una línea para taru y no se hucieron esperar.  Estaban asentadas en la pared del río, donde no había correntada. Con la carnada a +- un metro de profundidad, y luego de hacer un poco de ruido con la plop, la boya comenzaba a desplazarse hasta desaparecer bajo el agua, donde le pegábamos el cañazo, resumiendo, sacamos unas 10 ó 12 y perdimos otras tantas.

Como decimos siempre que las cosas salen bien fue un “día de manual”, que esperamos poder repetir pronto.



Alejandro Villari,
Vicepresidente, Ccpnbegui.

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